Breve introducción a lo inexplicable:
El silencio se define como la ausencia de ruido alguno en el entorno en el que se encuentre. Pero, el silencio mencionado, no calla las ideas. Por esta razón, cuando el silencio llega, las ideas hablan fuerte y van deprisa; cuando el silencio cesa, el ruido distorsiona las ideas, y los pensamientos callan. El ruido, no se traduce como música; pues la música armonía es. El intermedio entre el silencio y el caos, haciendo cada nota, se entrelace a la perfección con cualquier idea danzante, haciendo al mismo tiempo, el silencio no se acabe. Todo lo descrito previamente y a continuación, puede contrastar con respecto a la lógica humana.
La discordancia de los hechos que da sentido a mis palabras
Me gusta el silencio.
El caos disipado
en una onda invisible.
Al mismo tiempo,
me gusta el ajetreo.
Sólo el ajetreo
previo a conciliar el sueño.
Las ondas realizando el estrecho recorrido
hasta apaciguar los temores de una noche silenciosa,
y calmar las ideas que gritan sin cesar.
Las paredes ocultan todo rastro.
Impenetrables las voces del exterior;
sólo el silencio que se asienta
y guía delicadamente mis palabras.
Fondo musical, haciendo los retoques;
embelleciendo cada verso que mis dedos toquen.
Sin embargo, es discordante,
el pensamiento y la acción, siempre dispares.
Las notas suenan en mi cabeza,
junto al tictac se desintegra,
la percepción y la grandeza
que alguna vez surgió.
Soy una discordancia errante,
y por ello, todo un acierto.
Dejo el silencio dispare mis ideas
y que el ruido me concilie el sueño.
Al no saber qué poner, a este desordenado texto; dejo una imagen cualquiera, transmito paz con este gesto.
La fuente de la imagen es la siguiente