Desconozco cuánto empezaré a escribir a partir de aquí. He hecho mil veces lo mismo, escrito y borrado, descrito y olvidado; mis sentimientos florecen de forma latente entre el instante y el éter que rodea toda nuestra energía. Mis sentimientos persisten, se dividen, multiplican la constante división en las distantes percepciones de lo trágico y se enfocan en lo hermoso que puede existir en un par de sonrisas y una cálida mirada. Le he pedido muchas cosas a la vida, le he pedido al destino entrelace un poco más los años que en estos cuerpos se nos haya permitido vivir, incluso he sido impertinente y le he pedido a los dueños del eterno desenlace del planeta me permitan percibir un poco más esa sonrisa; sí, hablo una y otra vez de tu sonrisa, pero nada más me queda a mí, a quien ha desgastado las escasas palabras del castellano para tratar de describirte, de admirarte y consolar a mi existencia de que un ser maravilloso pisó la desolada tierra de mis emociones.
He dispuesto cada suspiro a tu merced, cada sueño ha sido pintado sobre el lienzo de mi ilusión, como palabras ocasionales entre las pláticas cotidianas, como sonrisas dispuestas sobre tu rostro lleno de añoranza. Oh, cruel vida que mi cuerpo ha desgastado, sin embargo, sigo viendo prioritario recobrar la esencia de tu alma mientras se desgastan las huellas de mis pasos. Entregaría mi mortal cuerpo a la madre tierra con tal de labrar el camino que conduzca a las miradas brillantes y las sonrisas eternas, a los cálidos suspiros y sueños cumplidos; entregaría mi cuerpo, si tan sólo fuese necesario para llenar el vacío que tu alma no consigue compensar.
Otra carta más de un amante distante de tu cuerpo, donde el tacto no alcanza y las palabras se borran, donde los sueños se disparan y la sonrisa solloza. Otra carta más, de un enamorado poeta, lleno de sentimientos que se encuentran y repelen como ideas toda percepción trágica del destino. Me he resignado a amarte eternamente, como se ama a la propia existencia terrenal. Desconozco en cuántas vidas terminé describiendo lo mismo, pienso que estas palabras vienen más del alma que de las ocurrencias que en mi mente surgen, pero más allá de todo, respondo a la vibración que tiene mi alma cuando conecta con la tuya al ver tras el espejo que en tus ojos reside.
Un hecho parece haber fragmentado el destino; sin embargo, las percepciones viajan de forma eterna a través del cosmos, y residen como una huella eterna en mi interior.