En este mundo lleno de contradicciones es muy fácil llegar a sentirnos confundidos con nuestros sentimientos y con las reacciones del resto de las personas que nos rodean diariamente, sin embargo, lo más importante es siempre entender realmente el origen de estos sentimientos y tener claros cuales son los beneficios y las consecuencias de nuestras decisiones, ya que en muchos casos estos pueden llevar a una disyuntiva muy ambigua, por lo que es muy común que nos preguntemos:
"¿Esto lo hago por amor propio o por egoismo?"
Bien, me gustaría ayudarlos a contestar esta pregunta, indicandoles mis conceptos personales de cada uno de estos términos:
El amor propio, es aquella sensación de satisfacción y plenitud para el yo interior, se basa en siempre buscar lo que sea mejor para nosotros mismos, es un tema interno de percepción. No suele afectar a los que nos rodean.
Por su parte, el egoísmo lo defino como la serie de acciones que van a favor de nuestros planes personales, sin importar las consecuencias que estos tengan sobre las personas que me rodean, es un tema de exceso de amor propio (que no necesariamente tiene que ser asociado a la vanidad) mediante el cual, nosotros valemos más que cualquier otra persona y nos basamos en esto para hacer cualquier cosa para nosotros estar mejor que el resto.
Ahora bien, si tomamos en consideración estos conceptos podemos darnos cuenta que ambos se basan en el amor hacia nosotros mismos, pero como casi todo en el ser humano, es confuso ya que la línea que divide y defines nuestras acciones se basan en la repercusión que tiene sobre el resto, por lo que viéndolo de esta forma lo más fácil es verlo como un lado positivo y un negativo, uno de defensa y el otro como ataque, siendo el amor propio aquello que no permite que hagamos cosas o que nos afecten demasiado las cosas que hagan el resto pudiendo menoscabar nuestra propia autoestima, mientras que por el contrario, el egoísmo, nos llevar a siempre realizar acciones a favor de nosotros mismos sin importarnos los sentimientos del resto, con la única meta de estar siempre por encima o mejor que las personas que no rodean.
CONCLUSIÓN.
Nada en la vida es absoluto, hay quien define la vida como una pelea constante, si lo vemos bajo esa óptica, es necesario mantenernos alternando entre la defensa y el ataque, siempre en perfecto equilibrio, ya que si la balanza se inclina demasiado podemos dar pie a que las situaciones nos marquen el paso y tomar decisiones equivocadas, dañando a nuestros seres queridos, sin ni siquiera darnos cuenta.
¿Te gustó? ¡Estoy abierto a comentarios! dame tu opinión al respecto.