No hay mejor sensación que la de cantar tu canción favorita a todo pulmón, más aún si lo haces bien. El vivir la música a través de la voz o del cuerpo mismo es una expresión de alegría, de felicidad, de libertad.
¿A quién no le ha pasado que va caminando por la calle y quiere cantar, pero "no puede"?
Resulta que sí se puede, somos nosotros quienes nos lo impedimos.
El sentido de moral, de mantenernos acoplados a lo socialmente aceptado nos limitan, no nos permiten inmiscuirnos en la esencia energética que deseamos, ni impregnar al mundo que nos rodea con esa misma esencia.
Una vez me cambié de ciudad, no conocía a nadie, así que me daba igual qué hacía en la calle, total, nadie me iba a reconocer. Así que cantar como un loco por la calle fue mi tarjeta de presentación en la ciudad a la que llegué, y se sintió hermoso.
Mi invitación hacia ustedes, mis queridos compañeros, es que al menos una vez, cuando vayan caminando por la carretera, se tomen la libertad de ser ustedes, de bailar, de cantar, de silbar o taraear.