Tengo miles de historias, aunque de la guerra no he vuelto, camino al borde de ellas; aunque creo que en el intento he muerto.
Veo la noche caer, el viento correr. Los años no pasan en vano, cada día; mi prueba de fe. Muchas cosas he vivido, pocas he disfrutado, sufro en silencio, sin que nadie pueda ver. Sigo luchando cada día sobre lo que quise, y quisieron, aunque ya nada pueda hacer. Añoro el pasado, porque es lo único que vivo me mantiene, cerca de mí, lejos de la eterna claridad.
He divagado muchas veces, colmado de ansiedad, ¡Oh! Cuántos días he sufrido, y ni siquiera estoy llorando, soy una pequeña isla; firme y sólida. En el centro de un océano de tiburones, aunque a veces ni siquiera estoy flotando. Mis compañeros; el viento, el sol y hambrientas gaviotas que me enloquecen. La luna en la oscuridad, maldice cada hora que yo viviese.
Deseo, mi lengua mojar, con las dulces gotas de inocencia que el recuerdo me da. Estoy enfermo, hastiado de soñar, aunque encerrado en una caja me llegue a encontrar. A veces la noción de lo que soy pierdo, cuestiono que nunca la llegué a encontrar, el silencio de mis compases, sólo son borrones en la memoria de mi maldad, los demonios que fui, lo que tenían por mostrar. Son horribles las cosas que hice, sobre todo; no aprender a amar…
…Ahora me encuentro vacío, cansado de buscar. Esperando lo inesperable, sin ganas de volver a comenzar, sintiendo el pasado mío, y ni siquiera lo puedo recordar, queriendo morirme de dolor, pero solo poseo una gran ansiedad, todo va muy rápido, más de lo que puedo caminar, soy un anciano, no envejece mi edad. Sólo las lagrimas que ahora amargas, conocen la piedad; el miedo a morir, la tristeza de andar.
Escrito por José Ramírez Nelo @jojotorn
Fotografía @jojotorn