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Como están amigos, nuevamente por esta plataforma acercándome a ustedes; les cuento que en días pasados me encontré con unos amigos de mi niñez, los cuales me hicieron recordar esos días de travesuras que no vuelven pero que siempre estarán en nuestros recuerdos.
Compartimos una larga charla y una rica comida, como en el tiempo en que nuestras madres nos consentían mientras nos reuníamos a hacer las actividades del colegio. En medio de la conversación y la tertulia, mi amigo Juancho (como cariñosamente le decimos) me recuerda las empanadas de “carne” que mi mama acostumbraba hacernos diciéndome que eran una verraquera(es decir que eran lo mejor).
Este comentario sobre las empanadas, hizo que vinieran a mi mente diferentes pensamientos los cuales traían con ellos nostalgia, alegría entre otros sentimientos. Aproveche dicha conversación para confesarles algo sobre las tan piropeadas empanaditas de mi mama; primeramente le pregunte:
Juancho ¿qué era lo que más le gustaba de las empanadas, el guiso de carne, lo crujiente de su masa? Dime… El responde, ¡todo hermano eran exquisitas esa carne, lo tostadita que su mami dejaba la masa ummm… exquisitas!
Al responder a mi pregunta, podía ver como sus ojos reflejaban el recuerdo del momento cuando nos atorábamos (como dice mi mama) con esa exquisitez; me tomo el tiempo para hacerle otra pregunta: hermano ¿usted está seguro de cada cosa que come?, Juancho con cara de preocupación me mira y me dice ¿qué quiere usted decirme, suelte hermano?
Comienzo a reírme y le digo, ¡nada malo hermanito, solo que las empanadas que hace mi mama y que tanto le gustan , su guiso no tiene carne; ella lo prepara con papa rallada combinada con hogao!. (Sofrito de verduras).
Mi amigo me mira y me dice ¡no me jo…! Y comenzamos a reírnos viniendo a mi mente una frase que escuche en una oportunidad, ¡NO TODO ES LO QUE PARECE!
Nos leemos en una próxima, amigos de steemit.