Pienso en el día en que pueda tocar esa puerta desconocida.
En el día en que te espere en aquella esquina.
En el día en que tu mirada sea real de nuevo.
En el que siendo egoísta te invitaré un café.
Pienso en la perfección de lo improvisto.
Pienso en la belleza de lo repentino.
Y me encanta.