¡Hola amigos y amigas! Siempre he pensado que las abuelas son como unas tías consentidoras combinadas con una mamá que te exige un poco, solo para que des lo mejor de ti. Dios me premió con la dicha de poder llamar a tres grandes mujeres abuela; la materna, la paterna y una que adopté. Cada una es distinta, con cualidades inigualables de las que siempre me gusta alardear, pero ¿Quien no ha alardeado que su abuela es la mejor haciendo un platillo de comida? ¿O tejiendo y cosiendo? ¿O incluso en cualquier otra actividad especial?, porque yo lo he hecho durante toda mi vida, y no es algo de lo que me avergüenza comentar.
Por eso hoy quiero compartirles un poema que le he dedicado a una de ellas, aunque espero pronto estarles dejando por aquí los otros dos que faltan sobre mis otras abuelas. Bien, ésta mujer increíble es mi abuela materna, su nombre es Ramona Betancourt fue una mujer que nació, creció, e hizo su vida allá en la inmensa llanura. Ella llamó por teléfono hoy temprano por la mañana, y como ahora acostumbra, me preguntó como iba aquí en la plataforma, no pude evitar pensar en unas cuantas líneas que quería escribir sobre ella y aquí está el resultado, espero entiendan con estos versos lo que ésta señora del llano representa para mí.
Mujer luchadora y optimista
impulsora de muchos sueños,
en palabras necesarias es especialista
apoyando nuestros desempeños.
A sus 63 años de edad
no se ha quedado en el siglo pasado,
Y se burla de la soledad
en este nuevo mundo osado.
Abuelita añorada y risueña,
el llano es tu hogar.
De los maizales eres dueña
y de los horizontes ni hablar.
Madre de once retoños,
y abuela de otros treinta sin espabilar,
también bisabuela de cinco soñorosos
que apenas aprenden a caminar.
Por Steemit siempre preguntas
en tus llamadas a distancia,
y toda la información juntas
después de tu última estancia.
Ramona es su nombre,
a sus hijos se les conoció como Ramoneros,
para ser quien es no necesitó de un hombre
y hoy sus hijos resaltan por sus esmeros.
Anécdotas sobre sus niños y niñas
jamás me cansaré de escuchar,
tampoco sus retahílas y riñas
preguntando por qué no hemos de trabajar.
Tus recuerdos son regalos de vigencia,
tus metas logradas un orgullo,
tus canas significan experiencia
y tus tristezas tan solo un murmullo.
Y se que con éste poema llegarás a comprender,
con las palabras de ésta morena,
lo que me alegra tener
una abuela muy buena.
Ésta abuela moderna
que por suerte me ha tocado
para nada vive en una caverna
pero su llanura no ha dejado.
Mi abuela hermosa,
mi abuela bella,
que por ésta prosa
se pasea como estrella.
Una gran familia ha forjado
ésta mujer al pasar de los años
y trataré de esta siempre a su lado
escuchando sus felicitaciones y regaños.
Las abuelitas siempre viendo hacia otra parte :)