Acabamos de pasar por la primera semana del año, momento de descanso, reuniones y planificación del nuevo año. Nos empezamos a plantear las metas que queremos lograr y vamos armando el plan para ello, y por otro lado hay quienes no hacen esto, no le prestan mucha atención a lo qué van a hacer en los próximos días y pues solamente se estresan por el hecho de comenzar nuevamente con lo que llamamos “rutina”. La rutina normalmente es sinónimo de trabajo obstinante repetitivo, o bueno así pareciera que lo perciben las personas.
Todos en algún momento de nuestras vidas llegamos a tener una rutina, desde muy pequeños ya comenzamos a tener algunas actividades diarias, y se podría decir que una de las primeras rutinas es asistir a la escuela. Con el pasar de los años todo va cambiando, adquirimos nuevas responsabilidades y es así como en la etapa adulta tenemos una rutina compleja con más de una actividad al día. Pero lo más importante de todo esto es vivir tu rutina con total plenitud, que siempre la disfrutes, y eso lo vas a lograr cuando estés haciendo lo que verdaderamente amas hacer.
He iniciado mi rutina, con algunas cosas nuevas en realidad, cosas que me hacen feliz porque se que me van ayudar a cumplir mis metas del año 2018. Yo soy un joven estudiante universitario de una carrera bastante larga y compleja llamada medicina, los que somos estudiantes de medicina no solemos trabajar por la carga horaria que exige nuestro pensum académico, y lo hacemos solo cuando hay un periodo de vacaciones; sin embargo, este año voy a comenzar a trabajar y estudiar simultáneamente durante un periodo, hasta que el horario de la carrera me lo permita. Mi idea principal es tratar de conseguir la mayor cantidad de ingresos económicos posibles para poder así resistir a la crisis económica que vivimos en mi país.
Empecé nuevamente a trabajar en la cafetería en la que estuve trabajando durante el paro universitario del año pasado. En aquel tiempo aprendí muchas cosas que seguramente me servirán en el futuro (uno nunca sabe las vueltas que da del destino), aprendí a trabajar con masas y preparar las clásicas presentaciones de café, la labor del barista; hoy en día me siento muy diestro en las actividades dentro de la cafetería, me he podido destacar en todas las áreas y eso sin duda es gracias a mi constancia en el trabajo, nunca dejé de ser curioso y aprendí todo lo que pude en el local.
Como dijo nuestro honorable libertador Simón Bolívar: Dios concede la victoria a la constancia.
Cuando volvemos a la rutina debemos regresar con nuestra “mejor cara”, con una sonrisa contagiosa, con toda la disposición de hacer nuestro mejor trabajo.
Uno de los principales objetivos de la vida es dejar una huella positiva en donde sea que estemos… te invito a comenzar a dejarla durante tu rutina.