Cierto día caminábamos mi esposa y yo por las calles de una ciudad poco transitada bajo un sol inclemente, y allí estaba ella, agonizando y rindiéndose a la vida.
Mi esposa la tomó entre sus manos y a pesar de que nos hallábamos lejos de nuestro hogar proseguimos sin perder las esperanzas de que tal vez ella tuviera una segunda oportunidad.
Ella es Bonnie, ella luchó y no se rindió y ahora es más feliz que nunca.
Si ves a un animalito en la calle, no los ignores, tal vez esperan que alguien crea en ellos.
Freddy Betancourt.
Imagen de Bonnie descansando en el árbol de la casa.