Hay magia
en los latidos del corazón
que desbordan lo tangible
y hacen los segundos eternos.
En los gemidos que rompen
el silencio de la noche,
en los labios que desnudan
deseos y pasiones.
Hay magia
en el encuentro furtivo
donde, como asesinos,
se ahorcan los minutos
para que no trascurran.
En las caricias sublimes
que trasforman en imanes
nuestros cuerpos en el lecho.
*Hay magia
en las miradas que cruzan
el espacio de la realidad
y nos depositan en los brazos
de un amor nada convencional,
de una vida donde el limite
de la osadía es transparente
y no tiene temor a fenecer. *
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