Huyendo de nosotros
nuestra recompensa
está en encontrarnos.
Circulo sin puerta
donde nada gira
y ni el tiempo muere.
Apocalipsis de formas
que se fusionan
cuando entrelazados
fenecemos al placer
de la copula y el delirio,
a los embates del afecto
temerario que irrespeta
tus concavidades
haciéndolas presas
codiciosas de mis
convexidades
fundiéndonos en uno.