Mi abuelo decía que las modas son extravagantes e imprevistas y cuando ya casi llego a la edad que tenía él cuando me lo aseveró, me doy cuenta que tenía razón.
En ese entonces se le inflaban las venas del cuello cuando me veía mechúo y desgreñado y ni contar que me le apareciera a visitarlo en jeans porque ni la puerta me abría y yo disfrutaba hacerlo enojar ante los reclamos airados de mi padre.
Había polaridades diferentes entre nosotros.
Él era un excombatiente de guerras que me parecieron inútiles y yo un rebelde sin causa contra una forma de vivir heredada, donde la violencia reinaba, sin embargo teníamos algo en común, ambos éramos extremistas defendiendo nuestras ideas.
Como la historia es cíclica ahora quien está en su posición soy yo y mi nieto ha tomado el testigo para hacer mis últimos días igual a los que les causé al abuelo.
Parece un zombi que camina gracias a la energía que le transfiere a través de un invisible cable su teléfono celular.
Es todo un caso en el que Freud hubiera tomado como decisión el suicidarse.
Y ni decir sus gustos musicales, si el rock era del diablo, lo que ahora está de moda es del padre o abuelo de este, porque sus letras, nada literarias, son como la declaración de un sádico o violador ante un tribunal.
Bailar se trasformó ahora en tener sexo con ropas y ni el más peligroso de los asesinos de mi época, tenía en su piel tantos tatuajes como los que exhiben hoy los jóvenes.
Un día que llegó a visitarme porque la conexión a una vaina que llaman Internet se le fue, quien no se va ante tanta locura, pudimos charlar unos minutos.
Sentado en la computadora, que mi esposa llamaba la puta dora me comenta:
-Abue, esto es lo que produce la pasta, también sirve para troliar, ligar y muchas vainas más, pero ahorita ando down porque las crypto están peor que yo.
Una jerigonza que me dejó peor a como estaba, por lo que lo dejé hacer su soliloquio.
-Ahorita todos estamos orándole a San Crypto, para que vuelva del mordor y deje de andar de morral, pero ese guay no aparece.
Solo la palabra san pude procesar.
-¿Quién es ese? –pregunté de tonto.
-Abue, no seas friki, todo el mundo sabe eso, hasta los fiebruos de steem monster.
Ahora ya los santos no pasan por el vaticano.
-Ese es el amo y señor de las cryptomonedas.
-¿Cristo qué?
-Que lala es tratar de explicarte algo abue. Eso es el biyuyo, los lucas, el dinero nuevo.
-Muéstramelo.
Me miró como el correcaminos atrapado por el coyote.
-Eso es virtual.
-¿Vir qué? Déjalo así.
Me levanto y me voy para la calle para que los malos deseos no se apoderen de mí y termine incendiando la casa con ese proyecto fallido de hombre adentro.
Sin dudas cometer un nietocidio es una buena opción para salvar la estirpe de la familia.