Sergei es toda una obra maestra de biología genética.
A través de muchas recombinaciones homologas, ha conseguido la modificación de muchos genes con características impresionantes, capaces de inactivar las funciones naturales del mismo. Mutaciones con la propiedad de bloquear cierto tipo de bacterias, lo cual impide que el cuerpo sea infectado por enfermedades virales o patológicas.
Por si fuera poco, cuando la fase reproductora sea activada en el organismo, los espermatozoides llevarán la carga genética modificada hasta el ovulo, logrando heredar a sus descendientes las características injertadas en su ADN.
El perfeccionamiento del método hará posible una nueva especie inmune a enfermedades, clima y ambientes extremos, sin necesidad de clonación sino con el cruce natural entre ellos mismos.
Es el orgullo de Nikolai, el producto de toda una vida de descubrimientos e investigaciones.
Pero llegar hasta allí no ha sido fácil. Fracaso tras fracaso, entre la majestuosidad del sótano-laboratorio, sus conclusiones se han topado con la intolerancia de las reacciones naturales de las funciones, supuestamente controladas, de la anatomía humana. Reacciones imprevistas, entre la larga lista de posibilidades enumeradas producto de la investigación, la experiencia y los desaciertos anteriores.
Once años después de su creación surge un pequeño inconveniente en esa maquinaria hasta hace unos días perfecta, una alarma que espera sea solo un pequeño traspiés, porque aunque no se ha detenido tras el éxito de Sergei, los cambios en el ultimo decenio han sido perfeccionistas pero no básicos.
Todos los caminos de la ciencia se han dirigido al perfeccionamiento de la clonación como alternativa para perpetuar la especie. Como botiquín de primeros auxilios para reparar las imperfecciones o los daños que el contacto con el medio natural les confiere. Y en ese ínterin nuevas enfermedades aparecen y viejas reaparecen, como si el acto estuviera signado por la venganza ante la readaptación de los microorganismos que las producen.
Enfermedades infecciosas prionicas, virales, bacterianas, micóticas o parasitarias; en diferentes poblaciones de riesgo, con diferentes vías de transmisión, planteando desafíos que parecen no asumirse a cabalidad ante el espejismo de un futuro signado por la reproducción ilimitada de la especie por métodos no naturales o convencionales.
Es mas productivo un transplante que una cura, mas glamoroso un milagro medico que la erradicación de alguna enfermedad que diezma un numero significativo de seres del tercer mundo, porque al fin y al cabo, estos son conejillos de indias históricos de la ciencia.
Capitulo 1-1
Capitulo 1-2
Capitulo 2-1
Capitulo 2-2
Capitulo 3