Cual combustible que se ha consumido,
fue apagándose el motor que lograba
mantener la chispa de lo vivido,
mirando el paisaje que se alejaba.
No bastaron las manos que en el nido
dejaron ir la pasión que abrazaba
los restos de momentos acaecidos,
las cenizas muertas de la alborada.
Solo pocos recuerdos sobreviven
al momento de una despedida,
amnesia que con los años pervive
intentando desprender de la vida
esos instantes que el alma revive
y la piel llama en cada amanecida.
El soneto clásico es una composición de 14 versos endecasílabos estructurados en dos cuartetos y dos tercetos con rimas consonantes.
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