Fugaz, alegre y tortuosa, así eres,
locamente amada, paradójica,
la locura que a veces purifica
la claridad de los amaneceres.
Amante de la muerte que esculpieres
como el mejor artista cada día,
antorcha flamante que crucifica
amores, deseos y malquereres.
Eres ímpetu, desierto y naufragio
un pequeño y breve punto difuso
de lo efímero que tan breve pasa.
Eres clarividente del presagio
el afán de eternidad inconcluso
realidad sutil que nos sobrepasa.