Te desnudo lentamente,
despojándote del pudor
de tus mejillas ardientes
ante el contacto de mis labios.
Voyeur clandestino que roba
la luz de tu piel transformándola
en gemidos, cual susurros de árbol
ante el embate del viento.
Te recorro parsimoniosamente
encendiendo el territorio de tu pasión,
cual astro incandescente que arde
con el contacto de tus intimidades.
Me pierdo en el éxtasis de tus besos,
en la furia de tus caricias y deseos
y cabalgo, cual unicornio, al cenit
del delirio enredados en tu lecho.