Existe una tendencia histórica, aun no superada, a vivir anclados, encadenados, al pasado. En el post anterior, titulado Medioevo: Autoridad y Tutela , exponíamos como bajo el fundamento de un dogmatismo teocéntrico las libertades del hombre, y de la sociedad, de aquel entonces vivían sumergidas a una suerte de esclavismo no sólo físico sino también intelectual, pues todo tipo de razonamiento estaba condicionado, por decir lo menos, a lo que dictaba la Verdad Revelada que representaba y se expresaba a través de la iglesia.
Bajo un discurso casi mágico, fundamentado en inexistentes leyes históricas, estos Lideres Todopoderosos, auto considerados especiales, casi extraordinarios, se anclan, y anclan, al pasado a un colectivo que se niega a ver que sólo asumiendo, cada cual, sus responsabilidades personales frente a las realidades sociales, y lo que les afecta, en esa misma medida podrá superar las dificultades.
Pareciera que la lamentable tendencia a la comodidad de no asumir responsabilidad ante la vida y la realidad es la razón y la causa fundamental de que aquellos profetas del destino, que todo lo saben y todo lo pueden, aprovechen sus falsos conocimientos de la verdad para manipular y ofrecer un destino mejor, una vida igualitaria y utópica, que nunca llega y mantiene a sus sociedades, como estáticas, ancladas al pasado y la esperanza de un buen vivir que nunca se materializa, pero esto no es problema para el Líder pues él siempre tendrá una explicación, y justificación, de contenido histórico para darle a sus seguidores.
Aquellas razones, que no permiten el progreso ofrecido, generalmente serán las fuerzas externas del mal ,jamás por error del líder, por lo tanto deben ofrecerle más apoyo incondicional para enfrentar los males históricos, que según el Jefe Supremos, son los únicos culpables de cualquier estado de inconformidad y malestar.
SI queremos desanclarnos del pasado, si ya no queremos ser dirigidos y tutelados, si queremos ser dueños de nuestro propio destino debemos empezar por asumir nuestras propias responsabilidades ante la historia y la realidad social, no permitamos que otros piensen y decidan por nosotros...Sólo tu eres responsable de tu destino.