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Una luz tenue que se paseaba cada noche por mis sueños, me hacía imaginar cómo sería tenerla entre mis manos y, por un huequito de entre mis dedos, observar cuánto brillaba.
El deseo de que dicha luz se hiciese realidad me carcomía, era la protagonista de tantos ensueños que, incluso ¡Hasta me hacían sonreír! La cosa fue yéndose a mayor, pidiéndole frecuentemente al cielo que, por favorcito, me dejara conservarla, no solo en mis sueños, sino en mi vida.
Existieron meses de decepción, ya no veía tan posible la luz y ni siquiera era capaz de imaginármela cosquilleándome las manos, era como un tiempo de sequía en donde no había esperanza alguna de que lloviese.
Mis días se tornaban algo tristes, podía observar cómo algunas personas llevaban una pequeña luz titilante entre sus brazos, y yo ¡Ni de equivocación!
Anteriormente sí que se hicieron realidad tres pequeñas luces, pero estas ya tienen pinta de ser grandes faros, como esos de los que existen en los profundos y enigmáticos mares. El caso era que yo iba en busca de una cuarta luz, esa que pudiese observar a diario y apreciar su evolución, como su titilar débil se convierte en uno más esplendoroso ¿Se imaginan? ¡Cuánta alegría!
Pero algo pasó, sí, el cielo por fin había entendido mis pedidos en medio de risas y llantos ¡Y sí! Me concedió la dicha de obtener mi cuarta luz, no es que fuese muy grande, es tan solo una estrellita que comienza a titilar.
¡No! La luz no crecía dentro de mí, era hasta mejor ¿Pueden pensar en cómo es ver feliz a alguien que amas? ¡Es tan maravilloso! Mi pequeña estrella estaba alojada dentro de mi madre, sí, justo en su vientre.
Lo que ella no sabe es que durante meses anhelaba que eso sucediese ¡Y ni que se lo cuenten! Lo cierto es que, aunque un faro de alto mar se haya apagado, otra luz puede llegar y brillar un poquito más ¡Si vieran la sonrisa que se le ensancha en la cara al sentir como mi estrellita comienza a moverse! Imposible describir lo que es ser hermana mayor de cuatro preciosas estrellas titilantes.
Las imágenes empleadas son de mi autoría, tomadas desde una cámara Kodak semi-profesional.
