A comienzos del siglo XX, la literatura gótica fue dando paso a otro tipo de sensacionalismo menos convencional. La influencia esotérica en éste campo fue muy notable, y ya no importaba tanto la aparición de un fantasma en medio de un castillo derruido, como de quién lo invocara, y de qué manera.
En éste tipo de combinación temática se movió nuestro autor, Gustav Meyrink (1868-1932), el cual, tras una mala experiencia como banquero, se dedicó a escribir obras narrativas cargadas de fuerte simbolismo, y extraño significado.
Una de ellas, y tal vez la más popular, es EL GOLEM (1915). De estructura caótica, sus episodios se asemejan a una sucesión de sueños extraños, que ni el mismo protagonista termina de entender.
Hace poco, hice un vídeo, reflexionando sobre ésta novela, que hoy quiero compartir con vosotros.
Está en mi enlace oficial (que os pongo abajo). Una vez pinchéis, haced click en EL NOTICOMENTARIO RENOVADO, y, una vez dentro, bajad hasta el final de la página. Fue un vídeo casero, y tiene defectos visuales, pero se puede escuchar, creo, con claridad.
Una vez más, ¡GRACIAS A TODOS!
(Enlace)