Las Escrituras nos enseñan que para que nuestro cuerpo tenga una sanidad perfecta y gocemos de paz, necesitamos sanar primeramente un músculo que es el causante de Bendiciones o Maldiciones en la vida de todo ser humano.
Ese músculo es la LENGUA.
La palabra de Hashem es clara en su contenido para salvación y bendición de todo hombre.
A continuación algunos versículos bíblicos que nos enseñan porque debemos sanar nuestro hablar.
Sal 34:11 Vengan, hijos míos, y escúchenme:
voy a enseñarles a honrar al Señor.
Sal 34:12 ¿Quieres vivir mucho tiempo?
¿Quieres gozar de la vida?
Sal 34:13 Pues refrena tu lengua de hablar mal,
y nunca digan mentiras tus labios.
Sal 34:14 Aléjate de la maldad, y haz lo bueno;
busca la paz, y síguela.
Sal 34:15 El Señor cuida de los hombres honrados
y presta oído a sus clamores.
Pro 21:23 El que guarda su boca y su lengua, Guarda su alma de penurias.
Pro 15:4 Árbol de vida es la lengua apacible, Pero la perversa hiere en lo vivo.
Stg 1:26 Si alguno supone ser religioso, no refrenando su lengua, sino engañando su corazón, la religión de éste es vana.