Desde niño el Grinch detestaba la navidad, y aunque se desconozcan sus motivos reales, un día decidió robársela. Construyó un trineo, se disfrazó de Papa Noel, y entró en cientos de casas para robar regalos. Luego de hacer ésto, justo antes de destrozar los regalos, se conmovió con los villancicos de sus víctimas y desistió. La policía nunca lo atrapó. Aunque el Grinch pasara por una fase sociópata, al final aceptó el espíritu de la Navidad y dejó de hacer fechorías. Devolvió los regalos y todos vivieron felices por siempre.
Durante estas fiestas mi caso fue similar al del Grinch, y para recordarlo, hice éste dibujo. Al igual que el Grinch, en principio me negaba a entregarme al espíritu navideño. Podría decir que mis causas fueron el aburrimiento y la rutina. Finalmente, a pesar de estar predispuesto a obviar todas las celebraciones, solo bastaron unos villancicos y torta negra para apelar a mi sensibilidad y recordarme de navidades pasadas. De cuando era un niño, y las tradiciones hacían que me sintiera en la época más importante del año.