Las encontré en la ría de Tina Menor, Cantabria, y no tardaron en indicarme la dirección de Tina Mayor, Asturias y Pimiango, donde entre alegres cuács y sutiles confidencias, me recomendaron buscar las ruinas del antiguo monasterio de Nuestra Señora de Tina, visitar la cueva prehistórica de El Pindal, con sus maravillosas pinturas rupestres y beber de la fuente de San Emeterio, como manda la Tradición.