Desnudo eres tan tierno y pequeño
como granos de cereal silvestre.
Como breve planicie de limo ingenuo y moreno,
abrevas entre sílabas de sol cuando desnudo eres.
Desnudo eres como una bodega palpitante,
repleta de sangre sonámbula y labores de colmena.
Como miel abierta, hurgada y compartida,
filtras luces de otoño cuando desnudo eres.
No diré que eres el muelle perdido
sobre la boca de una isla de pétalos encantados,
ni mi secreto pan casero cuando desnudo eres.
Tampoco diré que eres espiga germinada,
bajo el cantar de mis labios olor ciruela.
Solo digo que te haces gemido de rocíos cuando desnudo eres.
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