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"El parque BIRKENAU”
Es la primavera de 1963 en “Auschwitz” Polonia, un país devastado por la segunda guerra mundial, que aún sufre los avatares de la muerte y la destrucción.
Eva Covenitt, sobreviviente del Holocausto Nazi, deambula por el parque “Birkenau”, antiguo campo de concentración. Es enferma mental, no sabe de su familia, tiene 27 años de edad y su pálido rostro refleja algo muy oscuro.
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Mientras camina por el parque, es incinerada por recuerdos punzantes que traspasan su ya atrofiada mente, y ni siquiera la primavera con su piso de flores moradas, suaviza sus pasos.
La joven sin horizonte no sabe qué hora es, la soledad y la noche la sorprenden en medio de su caminata torpe y pausada, cuando un humo blanco y frío levanta su falda; el olor a carne humana fruncida penetra por sus fosas nasales. Parece que lo reconoce, tenía 7 años cuando olió a su madre quemándose en medio de cuerpos vivos y muertos, por eso sus ojos se desorbitan abriéndose más de lo normal.
Un grito de ultratumba sale por su boca volteada, y entre lo tenue de las sombras, logra divisar a un infante parado frente a ella. Es su madre cuando niña, que con un brazo estirado la invita a que traspase el umbral de la muerte.
Eva sonríe y acepta la invitación, pero al tratar de tomarse de la niña, todo se desvanece, quedando solo en su mano una esvástica Nazi, grabada con su nombre y la fecha de su muerte.
“Eva Covenitt Monsat, Judío Nº 4066, año 1943”.
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