"Soñar, ser valiente y decidir"
Calculando espero llegar al momento en que me encuentre con el mayor cúmulo de felicidad posible para sentirme a plenitud conmigo mismo, aunque estoy consciente sobre lo cruel, injusta y desigual que puede ser la vida, a veces eso me nubla por completo al pensar que lo que tengo y lo que soy es lo que merezco.
No voy a descansar hasta romper esas barreras de los límites que me agobian y me persiguen, cuando temo creer que lo más correcto es llegar hasta ahí y no arriesgarme más. Por eso lucho con constancia para mantenerme en forma mentalmente y no dejarme llevar por el conformismo que representa el sentirme realizado a medias, cayendo en la mediocridad del que cree saberlo todo y no sabe nada.
Es imperativo mantenerse despierto, jugar con mi mente como cuando niño volaba, tanto dormido como despierto, dándole a los brazos rápidamente intentando prender los motores de mi vida, queriendo alcanzar primero las nubes, y luego las estrellas; movimientos que me levantaron del suelo que me vio nacer y que ahora son motivo de elogio de lo que quizás tampoco creyeron en mí y ahora lo hacen por derrotados.
Sueños muchos, alcanzados varios, las cosas por hacer son mi anhelo, derrotas si las hay, pero me niego a aceptar que este es el fin del recorrido y que luego de esta meta falsa no hay nada más por transitar, por eso me detengo a tomar una bocanada de aire cual pez sediento de seguir nadando en este mar de la de felicidad que se llama vida y que solo aquellos que se atreven a perseguir a los tiburones en sus aguas, podrán luego vivir como las ballenas, enormes, sigilosos y pesados, nutritivamente llenos de andares, y con la boca mucho más dispuesta para tragar con mayor facilidad los últimos escollos en donde deberíamos llegar contentos y completos, la vejez.
Es mi espíritu valiente que me indica que me suelte de las amarras de lo que me ata sin hacer nudos, aquello que me traba sin meterme los pies, que me libere del enemigo que me acompaña desde que nací, el miedo. Es la misma lucha que me motiva a vencer los obstáculos que son parte de esto, son los mismos escollos que me catapultan a seguirlo intentando y son los minutos del segundero que no para lo que dice que debo hacerlo ahora, porque mientras escribo esto se me pasa la vida, mientras lo pienso me atraso y mientras no lo hago pierdo oxígeno.
Así que son las decisiones el único elemento firme que puede acompañar esta valentía, porque ser valiente no es solo querer, si no hacer, es el movimiento que pone en marcha el universo que te rodea y son las señales que he dejado atrás las pobres huérfanas de acciones determinantes que quizás me despojaron de éxitos imperecederos. Me toca decidir, me toca volver a crear esa disyuntiva entre el sólo pensar o de nuevo fabricar el holograma de esa gran encrucijada frente a la cual he decidido acertadamente en la mayoría de la ocasiones, representando en su esencia el más vil oasis del estar en el camino de la vida muriendo y el de morir con vida.