JESUCRISTO EL GRAN MAESTRO.
Cuando Jesucristo estuvo en la tierra, él no era un maestro, sino un Maestro y Señor.
(Juan 13:13)
Me llamas Maestro y Señor; y dices bien, porque yo soy.
(Juan 3: 2)
Vino a Jesús de noche y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si Dios no está con él.
(Mateo 9: 9)
Al pasar Jesús desde allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado en la orilla de los tributos públicos, y dijo: Sígueme. Y él se levantó y lo siguió.
(Mateo 10:25)
Es suficiente para el discípulo ser como su maestro, y el sirviente como su maestro. Si el padre de la familia se llamaba Belcebú, ¿cuánto más a los de su casa?
El ejemplo en su acto fue irreprochable. Él nunca pecó
Él nació bajo la ley y lo cumplió. La base de su doctrina fue el amor, porque murió para salvar a toda la humanidad de las consecuencias del pecado. Como gran Maestro, siempre predicó con el ejemplo. </ div>