EL PODER DE LAS PALABRAS
A veces solemos decir palabras, sin pensar el daño que causamos en las demás personas, palabras que pueden llegar a crear traumas y por el largo de los años quedan grabadas en nuestras mentes y nuestros corazones. Las palabras tienen el poder de mejorar así como también de destruir, eso lo palpamos a diarios en las relaciones familiares, de pareja o de amistades, podemos decir algunas palabras con la intención de dar un consejo, por un “bien mejor” y la otra parte tomarlo ya sea como una burla, un regaño o tal vez generar una serie de conflictos en la mente que conlleve a la ruptura de las relaciones.
Los seres humanos somos seres sociales que estamos en constante comunicación con diferentes personas, en distintas situaciones, estado de ánimo o diferentes ideologías, la cual casi siempre no resulta mantener una buena comunicación en esta caso sana con quienes están en nuestro entorno.
El poder de las palabras también influye en nosotros mismo, muchas veces de manera negativa, solemos autocriticarnos, reprimir todo aquello que queremos decir o hacer aplicando afirmaciones negativas, creando así frustraciones y alimentando un baja autoestima.
Si usamos un vocabulario pobre y pesimista así nuestra vida, pero con nuestra boca declaramos todo lo contrario. Cuando la incoherencia impregna nuestra existencia, lo que deseamos jamás llegará a cumplirse.
ABANDONA LAS PALABRAS DE “ESTO NO ME QUEDA BIEN”, “QUÉ MALA CARA TENGO HOY” O “NO SIRVO PARA NADA”. INTENTA DEDICARTE PALABRAS BONITAS A TI MISMO, PORQUE SI TÚ NO LO HACES, ¿ESPERAS QUE LOS DEMÁS SÍ LO HAGAN?.
EL poder de nuestras palabras es tan grande que si digo “NO PUEDO” así será.
Debemos cambiar nuestra manera de pensar y nuestro vocabulario, de qué forma aplicando la inversa pensando de manera positiva y aplicando palabras que nos llenen de mucha autoestima, palabras bonitas que nos reconforte y nos den mucha seguridad, porque tal y como nos proyectamos, nos sentimos así nos verán los demás, parece que no sabemos darnos el valor y casi siempre nos podemos en segundo. Es allí cuando entra los “soy incapaz” o “no puedo” llegando a ser eco en nuestras vidas y casi siempre termina en realidad.
De nuestras palabras depende nuestro futuro, así que empecemos a cambiar nuestra vida, cuidando las palabras que decimos y nuestra forma de hablar. Las palabras NO SE LAS LLEVA EL VIENTO, quedan enganchadas en nuestras mentes y nuestros corazones, dirigiendo así nuestras vidas por el camino que le vamos indicando.