Como elemento fundamental en el I+D, el ingeniero tiene un papel clave en la implementación de las nuevas tecnologías, sin embargo, una porción importante de la sociedad siempre se sentirá insegura sobre las innovaciones tecnológicas.
Imagen realizada en Canva. I+D+I significa: Innovación, Desarrollo e Innovación. Tradicionalmente era Investigación y Desarrollo (I+D) pero actualmente se le ha agregado: Innovación.
Estas personas creen que todo cambio tecnológico trae implícito algún «daño» a la sociedad y, en consecuencia, los ingenieros son en parte responsables de este «daño».
Por lo tanto, no suena descabellado que ellos se pregunten:
¿Cómo puede ayudar el ingeniero a que la influencia de la tecnología en la sociedad sea más beneficiosa?
Teniendo el conocimiento correcto.
El primer paso es, claramente, estudiar a fondo la nueva tecnología, de manera que la domine y conozca con absoluta certeza, ¿Para qué? Para saber precisamente qué es lo positivo y qué lo supuestamente negativo de esta tecnología.
También debe conocer las razones: ¿Por qué es positiva esa tecnología? ¿Qué motivos tienen las personas para pensar que esa innovación es nociva para ellas? ¿Se le puede sacar más provecho?
Con esta información puede hacer un «Design thinking» para llevar a cabo estrategias que exploten al máximo lo positivo de esta tecnología y, minimicen el impacto -en caso que sea ético- negativo de la innovación.
Daño ambiental.
En caso de que se trate de una tecnología con una carga negativa per se, como la energía nuclear o un nuevo método de extracción de petróleo con riesgos de contaminar importantes pozos de agua, se debe proceder de manera similar, pero teniendo en cuenta siempre mantener la contaminación al mínimo.
El trabajo del ingeniero será claro: optimizar ese proceso/sistema de manera que la ecuación riesgo/ganancia se incline a favor del segundo, minimizando los riesgos y maximizando los beneficios. Otra labor clave en este punto, es desarrollar sistemas eficientes, ¿Qué tan eficientes? El 100%, que no se escape nada, los seres humanos no podemos ser perfectos, las máquinas que hacemos sí.
La sociedad debe tener algo claro: el ingeniero no es culpable de sus problemas de consumo. Es hipócrita de su parte que se responsabilice al profesional por brindarle un servicio que esta exige.
Si no te gustan los bienes/servicios que contaminan al ambiente, no los consumas, pero no exijas a otros que vivan igual que tú. El ingeniero trabaja duro para que ese impacto ambiental sea el mínimo y el negocio siga siendo rentable, no puede hacer milagros.
Finalizo destacando algo, este trabajo es más de relaciones públicas que un trabajo de ingeniería, ya que se trata de que la sociedad «apruebe» las nuevas herramientas.
Recordemos que cuando se habla de «cambios tecnológicos» hoy en día, se trata más de cosas como la automatización y redes sociales que al fracking o tecnología nuclear. ¿Y tú? Como responderías a la pregunta:
¿Cómo puede ayudar el ingeniero a que la influencia de la tecnología en la sociedad sea más beneficiosa?
Te espero en los comentarios.
Saludos.
Autor: @JulioCCorderoC
Los textos e imágenes donde no se especifique lo contrario, son de mi propiedad.
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.
No te olvides de votar a
y
como tus testigos (witness) en esta página:
https://steemit.com/~witnesses