Tener animales de compañía es una responsabilidad, recogerlos de la calle es un acto de fe y en parte un sacrificio a tu bienestar durante algún tiempo, pero todo esto no será más que una queja estúpida porque no querréis imaginar estar vagando unos simples meses sin techo ni comida a diario con las inclemencias del tiempo sobre vuestras cabezas, los peligros del tráfico y el maltrato que sufren muchos durante sus días de "libertad".
La historia de Bobby es la de cualquier perrito que durante sus primeros días de vida es un amor, todos lo miman y abrazan, besan y cogen en brazos, tiene su camita especial y sus juguetes, pero un buen día crece y deja de parecer bonito, entonces hay personas que optan por quitarse el problema abandonándolo en otra localidad o en el campo lejos de su hogar, otros el problema se lo quitan para disfrutar de unas simples vacaciones, definitivamente soy de los que jamás daría un perro en adopción a nadie si en ese instante no firma un contrato de responsabilidad y con su identificación correspondiente puesta en su mascota.
Son perros muy inteligentes, muy obedientes y fáciles de enseñar tus manías de humano, de hecho es más sencillo educarlos que a un perro sin un pasado tormentoso.
Hacen manada en seguida pero seguramente sea siempre el líder por experiencia, cuidado no se sienta tu líder también, entonces será difícil de reconducir.
Por contra tienen sus miedos, una noche de tormenta o viento lo pasan mal, al principio sentía la necesidad de perderse horas por ahí, puede sentir rechazo o abandono y coger malas costumbres en casa que hay que corregir, a veces nunca se les quita, tu decisión es adoptarlo, tu responsabilidad es educarlo, tu valor es darle todo lo que otro le quitó.
Adopta con responsabilidad y los verás dormir en paz.