Algo que (casi) se volvió tradición en este
¿modesto?blog del montón dentro este mar turbulento, era mis serie se Reflexiones, sí, lo dije en pasado pues he reducido el hábito, por causas de fuerza mayor, un sinnúmero de eventualidades en la ciudad donde vivo, detalles documentados, de dominio popular, que no ahondaré en este momento.
Me acosté en mi cama, mi cuerpo cansado, agotado, con sensación cual carne pasada al moledor está latente, caigo como clavadista ligero a la piscina, como un cuerpo sin vida directo al suelo, esa última analogía quizá parezca sensible, pero me pareció chévere.
Me muevo, busco una forma de conciliar sueño, me acomodo, me quedo quieto, trato, intento,quiero mantener mis ojos cerrados, ¡NO!, los abro, miro a los lados, a la cama donde está mi hermano, ¿angustiado porque pronto irá a otras tierras?. ¡No! Me preocupa más que se quede acá y busque lo que no se le ha perdido ni encontrará, vuelvo al techo mi mirada, se quedó fija, unas luces atrevidas se colaron por los espacios de la cortina y observando sus sobrias grietas iluminadas mi mente se activa y las neuronas cierran filas.
ya mi sien es un lamento.
¿Qué estoy haciendo conmigo, en mi improbable presente y mi incierto futuro?, ¿qué hago a estas alturas de mi vida, en el tercer piso, con la cuenta bancaria quebrada y vacía que una estoica estatua de Lenin, sin un atisbo de rumbo fijo? En un lastimero camino introspectivo, procrastinando hasta el día de mi muerte, mantenido como adicto a su vicio, me prometo y repito que no siga en ese círculo insano que me nubla el juicio, caigo como siempre, redondito, en el absurdismo, esa paradoja camusiana en búsqueda del significado de la vida, así como el sinsentido de buscarnos lugar en la tierra y el universo, ya escalé al punto de la contradicción.
aunque solo quede tiempo en mi lugar.
Cierro los ojos nuevamente, como si tuvieran resortes nuevos se abren intempestivamente, lucho por una cómoda posición en la rígida cama, mi estómago me da unas malas jugadas, en el día comí un copioso plato de frijoles, ¡Uff! ¡Qué sabroso estaba!, luego en la noche, en tertulia amistosa me embasuré de variadas golosinas, mi pobre y sentido sistema digestivo, ¿será eso la causa? las tripas rugen, se retuercen, casi revolotean cual palomas en su nido, me pongo las manos encima como si a salir se fuesen, vuelvo la vista y ahí está, ahí sigue, esa débil luz, perenne, me remueve los recuerdos , me dijeron indolentemente que al día siguiente ella cumpliría nuevamente, ese carcinoso error terrenal se la llevó, así, sin nada, nos separó, me dejó con las ganas de quererle, de abrazarle, de haberle contado con lo que voluntariamente esclavicé a mi boca al egoístamente silenciar.
aunque se pudra mi boca por callar.
El alba se asoma sin mediar, me avisa que ya era inútil luchar, me levanté como quien no quiere la cosa, con el cuerpo extrañamente de energía invadido, una cuasi inexplicable hipomanía latente, la mente activa y conectada a las manos para esto expresar, solo el cambio como el tiempo ilusorio es constante, ¿lo acepto o ignoro?, ¿lo abrazo o voy a su lado?, ¿corro o me encaramo?.
del comienzo que tal vez reemprenderá.
Lo quiero mas aún me falta para volverme canción.
Parafraseando partes de la letra de la canción Barro tal vez de Luis Alberto Spinetta, gracias a , agradezco haberle escuchado en vivo una hermosa versión de este tema.
Imagen tomada con una Sony LT26i
Separador desde Smashing Magazine
No me queda más que agredecerles...
Nos leemos.