Recuerdo como si fuera ayer, como hace 21 años el desespero por un accidente me hizo desprender la puerta eléctrica del estacionamiento del edificio donde vivía.
Cuando mi nieta tenía 3 años, me la trajeron a la casa para que pasara el fin de semana, ya que mi hija (su mamá) estaba trabajando.
Un día de ese fin de semana mi esposo me dice: vamos a llevar a la niña al parque para que no se aburra estando solo en la casa, me pareció buena idea y la arreglé para salir con ella al parque;
recuerdo que le coloqué de ropa un short de jean con la cara de minnie en los bolsillos de atrás, una camisita rosada, sus mediecitas y unos zapaticos de goma y la peiné muy linda con 2 colitas de cabello a cada lado.
Cuando estábamos listas mi esposo me dice que va a ir al estacionamiento a buscar el carro, que lo esperáramos del lado de afuera del edificio para recogernos y salir, y así hicimos, el bajó directo al estacionamiento y Karen y yo bajamos a la planta baja del edifico para esperarlo.
Yo tenía una mala costumbre de poner el pie en uno de los eslabones de la reja del estacionamiento mientras lo esperaba, pero justo en la que era fija (la que no se movía), esa reja era eléctrica y se activaba para abrir o cerrar con un control, Karen tan pequeña y querer imitarme colocó su piecito en uno de los eslabones de la reja también justo al lado mío.
Justo cuando mi esposo acciona el control para que la reja abra y se empieza a mover, yo quito mi pie de la reja para ir al carro, pero Karen no se dio cuenta de que yo había quitado mi pie y ella seguí con su piecito en la reja, cuando me doy cuenta y voy agarrarla para montarnos en el carro, la reja le pisó una de las colitas de cabello y comentó a arrastrarla a medida que se iba moviendo, ella comenzó a llorar desde el primer jalón y yo de la desesperación solo agarraba la reja y la jalaba tratando de pararla pero ella seguí moviéndose, hasta que llegó a tu tope pero ya le había roto mucho la cabeza a Karen, como pude forcé la reja para que se saliera del riel y poder sacarle la cabezita a Karen porque era tanta la presión que si la jalaba a ella la iba a lastimar mas y ella solo lloraba, logré que la reja se cayera y cargué a Karen para ver que tanto daño tenía, recuerdo como tenía la carita llena de sangre, se le caían las colitas con cabello que le había hecho, ella no paraba de llorar y yo de temblar.
Llamé a mi hija para contarle y preguntarle a que médico la llevaba, nos montamos en el carro y fuimos a una clínica cerca del edificio donde vivíamos pero al ver a Karen así nos dijeron que no podían atenderla porque no tenían pediatras que se pudieran encargar.
Gracias a Dios llegó mi hija justo en ese momento y nos fuimos a otra clínica y nos dijeron lo mismo, así estuvimos en 1 clínica mas y nada, hasta que por fin llegamos a una última clínica donde si la atendieron, le hicieron todos sus exámenes y gracias a Dios todo fue superficial, le agarraron 80 puntos y le colocaron una venda.
De ese episodio horrible solo me queda el mal recuerdo, en su momento la reja del edificio dañada y la venda que le colocaron a Karen.. bueno y la cicatriz que le quedó pero gracias a Dios nada mas de eso, aunque cuando lo recuerdo se me eriza la piel del recuerdo tan espantoso.
Esta es una de las tantas historias, que les seguiré contando semanalmente de La abuela, que esta vez fue un accidente que tuvo conmigo, su nieta.
Espero que les guste y si fue así, me gustaría comentaran que les pareció, dejar su voto y dar resteem.