Definitivamente cada día es un entrenamiento, cada oportunidad que se nos presenta o nos es quitada, cada cosa que perdemos o ganamos, cada gesto bonito o feo que recibimos, cada calle que caminamos, las horas o el tiempo invertido esperando transporte.
Somos nosotros quienes decidimos que hacer con eso que recibimos, muchas veces saldremos frustrados del entrenamiento, otras tantas victoriosos pero la idea es siempre siempre seguir avanzando y que si no tuvimos el mejor desempeño hoy sigamos mañana.
Tal vez hoy fallaste, pero piensa en ti como si fueses alguien que comienza a trotar, las primeras veces solo dará pocas vueltas pero si sigues cada día tendrás más resistencia, así pasa con cada hábito. Y quiero que sepas que tienes el mejor entrenador, Dios siempre va a estar allí para ti porque te ama y cuando tus fuerzas no sean suficientes Él estará para que descanses junto a Él porque todos necesitamos un buen lugar de reposo en medio del training.