Me gusta mucho tu post, y si ciertamente complacer a los demás es una de las formas más duras que tenemos para volvernos, en cierta forma, esclavos, lo puedo decir a ciencia cierta porque es algo con lo que constantemente lucho.
En el transcurso de mi vida me he dado cuenta que es imposible, que Dios nos creo de una manera particular y tenemos una parte de Él en nosotros, así que para que seguir luchando por parecernos a alguien que no somos, si somos un diseño único.
Que si los cambios son buenos?
Claro que si, porque aunque tenemos un diseño semejante al de Dios, no somos perfectos, y se trata de buscar parecernos más a Él y buscar para otros los beneficios tanto como los queremos para otros, eso requiere un gran trabajo para esforzarse, pero es un trabajo en amor desde quien somos, no desde el parecer "ser".
En este caminar de soltar el perfeccionismo, he descubierto que cada uno de nosotros tiene algo tan particular que aportar, incluso, sólo siendo nosotros mismos.
Entreguemos de eso que se nos dio, sea lo que sea, seamos una bendición.
RE: Nuestras mascaras para convivir