Hoy día, vivimos en un mundo congestionado, donde la rapidez está a la orden del día. Comida rápida, dinero exprés, trenes y carros cada vez más veloces, comunicación al instante. Todo esto ha hecho que también el estrés se convierta en algo rápido en nuestras vidas. Porque casi sin pensarlo y sin desearlo nos estresamos a la velocidad de la luz.
Todos deseamos tener tranquilidad mental. Muchos están dispuestos a invertir grandes sumas de dinero por alcanzarla, pero no es algo que puedas pagar y conseguir a la vuelta de la esquina y eso hace que muchos entren en tensión y llegan a enfermarse gravemente de los nervios. Hace poco visité un amigo que se nota la tensión en su vida a leguas de distancia. Un hombre dinámico, lleno de vida y ánimo lo vi hablar pausadamente y con rostro de agotamiento. Me dolió verle así.
Todo esto me puso a pensar, y más por el ambiente en que me desenvuelvo en mi vocación que es pastorear una iglesia, para muchos que no conocen lo que es ser pastor y que creen que solo trabajamos una vez a la semana (el domingo en el templo) es una de las profesiones más fuertes para la salud mental por tener que esforzarse en ayudar a las personas con sus crisis espirituales, existenciales y familiares. La mayoría de mis consiervos pastores sufren de los nervios, o mínimo de la tensión cardíaca. Eso sucede por cargarse de los problemas de los demás pero no tienen una forma cómo drenar sus propios problemas. Entonces qué necesitamos para alcanzar la tan anhelada paz que Dios nos ofrece en Su Palabra.
Jesús le dijo a sus discípulos: “La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden” (Juan 14:27). Él dijo estas palabras justo antes de ir a la cruz. La paz de Jesús es un don, no es algo que se gana, se trabaja para adquirirla ni programarnos para ella. Simplemente es un regalo que tenemos que aceptar.
Usted y yo necesitamos tres tipos de paz:
- 1. Paz espiritual. “En consecuencia, ya que hemos sido justificados mediante la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”.(Romanos 5:1) Esta paz espiritual es la paz con Dios. Hay que tener paz con Dios antes que podamos tener otra clase de paz. Y Jesús es el único camino para esa paz. “Yo soy el camino, la verdad y la vida --le contestó Jesús--. Nadie llega al Padre sino por mí”.(Juan 14:6)
- 2. Paz emocional. Esta se refiere a la paz de Dios. Primero se tiene paz con Dios para poder tener la paz de Dios. Nada te hace vivir más tranquilo que haber recibido el hermoso regalo de la paz de Dios. “Que gobierne en sus corazones la paz de Cristo, a la cual fueron llamados en un solo cuerpo. Y sean agradecidos”.(Colosenses 3:15)
- 3. Paz relacional. La Biblia nos dice en Romanos 12:18 lo siguiente: “Si es posible, y en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos”. Esta es la más difícil de alcanzar, pues siempre hay alguien que se empeña en no dejarse amar jajaja… La paz relacional reduce el conflicto. Evitar tener confrontaciones innecesarias ayuda mucho a reducir el estrés. Pero hay que tener en cuenta que el pasaje bíblico nos manda a en cuanto dependa de nosotros hay que vivir en paz con todos. Eso nos enseña que siempre habrá situaciones que escapan de nuestras manos. Por lo tanto no debemos perder nuestra paz debido a eso. Lo que si nos enseña este pasaje es que el conflicto no debe ser propiciado por nosotros.
Espero que este post, te ayude o guíe con la ayuda de Dios a alcanzar esa paz que solo Dios puede darte. Nos leemos en otra oportunidad. Dios te bendiga