Muñeca de cristal.
Lucía hermosa con sus jeans ajustados, esa camisa de cuadros verdes abotonada hasta la mitad de su abdomen, dejaba mucho que desear. Ella piensa que es alguien más, pero lo que no sabe es que he tenido que tomar duchas frías para poder serenar las ansias de estar con ella otra vez. Que nuestras miradas se combinen, y nuestros cuerpos se encuentren de nuevo en un dulce compás. Se da cuenta que la miro desde la lejanía del lugar, me da una sonrisa y me quedo embelesado con su belleza.
Tiene algo particular, tiene un lunar en su comisura labial, que me provoca besar cada vez que poso mis ojos ahí. Quisiera hacerla arder en el fuego de la pasión, que la luna sea testigo de nuestra consumación. La llamo por su nombre con una voz anhelante e irreconocible, conduciéndome ella misma al reconocimiento de un acto que jamás habían imaginado como posible.
Se acerca, me mira de arriba abajo, y yo no aguanto en hacer lo mismo, estoy queriendo abrazarla, besarla, y dejarle saber lo hermosa que es.
— No sabía que te gustaba venir al sendero de rosas.
— Te faltan muchas cosas por saber de mí, muñeca.
— No lo creo, lo que sé es que tienes un ego enorme, que no cabe en tu organismo.
— Eso crees tú. Por cierto, estás hermosa hoy muñeca de cristal.
— No me llames así, tú no sabes nada de mí.
La miro confuso hasta que me doy cuenta que he cometido el error de llamarla como el pueblo lo hace. Su apodo de muñeca de cristal ha sido la noticia del pueblo desde hace años. La miro y sus ojos se ve molestia y nostalgia.
— Lo siento, yo… no quería llamarte así.
— Lo hiciste. Olvídalo, mejor vete.
— Oye, disculpa de verdad.
— Vete, adiós.
Estoy desconcertado pero no quiero molestarla más, será para la próxima, espero que ella haya superado ese tema de la muñeca de cristal, pero por lo que parece, no lo ha hecho, ya en mucho tiempo.
A veces hay que dejar que el pasado, y dejar que sea eso, algo que ya pasó y seguir adelante. Fui un idiota en llamarla así, pero simplemente no lo pensé, su piel se ve tan delicada, que solo pensé en una muñeca de cristal.
Espero que la chica del cabello cobrizo vuelva a mirarme como lo hacía antes de llamarla como lo hice. Me deja preocupado y ansiando el momento de volverla a ver.
Esta iniciativa de relato corto, empezó escribiendo en mi viaje de casa a la ciudad donde estudio la universidad, y escribí algo que primera vez que lo hacía tan bien, subí ese escrito aquí en steemit, y tuvo buena receptividad, una persona me comentó que siguiera la historia, y me dije por qué no. Así que quise escribí como una parte dos. No sé si vaya a hacer una historia con varios capítulos o segmentos, pero por los momentos disfruten.
Aquí pueden leer el escrito principal, donde comenzó todo. ---> El vaquero inmaduro.
Gracias por leer mi post. Ten un feliz día o feliz noche.
