S
uave y fresca brisa marina, esa tarde te conocí
A
ndaba errante y triste, sin rumbo fijo a donde ir
N
infa alegre e inocente, te presentaste ante mí
D
udo que la casualidad, me haya puesto frente a ti
R
isueña y hermosa criatura mi corazón latió a mil
A
ntes no había sentido igual, hasta el día que te vi.
E
ras apenas una niña, hermosa, tierna y gentil
L
ibre y sin ataduras, siempre así quise existir,
E
ternamente disfrutando de los vicios del vivir,
N
unca olvidaré el momento que me consagré a ti
A
lma hermosa me regalaste, las ganas de sonreír.
V
iendo nuestra relación crecer, a tu lado fui feliz
E
sperando pacientemente, que te entregaras a mí
L
idiando con mi pasión, mucho me hiciste sufrir
I
ntensa, profunda, plena e insoportablemente febril
Z
arza ardiente fue mi piel, cuando apenas te rocé a ti.
C
lamo al Dios supremo nunca apartarme de tu ser
H
ijos tenemos tres, contigo quiero verlos crecer
I
nmensamente agradecido por ser mi compañera fiel
R
adiante y esplendorosa madre, de una gran altivez
I
ndícales siempre el camino que deberán recorrer
N
ívea y etérea alma, que bella adornas mi atardecer
O
ye este humilde poema, que hoy aquí te quise traer
S
andra Elena Veliz Chirinos, de amarte nunca me cansaré.
Bueno, aquí dejo para la consideración del jurado evaluador mi participación en este hermoso concurso, el cual me permitió además de retomar la senda de la poesia (reconozco que me sentí un poco oxidado), hacer un pequeño homenaje a la mujer que me ha acompañado y llenado con su amor durante estos últimos 15 años, un ser humano maravilloso, al que le estaré eternamente agradecido por haber decidido quedarse a mi lado, gracias al equipo de pór esta hermosa iniciativa y a
por apoyarlos.
¡Si aún no participas, te animo a hacerlo!, lee las reglas de concurso aquí
¡Un Fuerte Abrazo!