Eras la razón de mi existencia.
Eras el motivo por el que me paraba cada mañana.
Desde que te conocí, te volviste la razón de mi existir.
Aunque poco cuidaba de tus necesidades, siempre estabas allí para cubrir las mías.
Eras lo más importante en mi vida.
Lo que me daba calor por las noches cuando tenía frió.
Lo que me animaba cuando lloraba o estaba a punto de explotar.
Me volvía loca cada vez que alguien te quería golpear, o siquiera lo intentaba.
Que te hicieran daño sacaba lo peor de mi.
Pero, ¿sabes qué? Tú eras lo mejor en mi.
Desde que te fuiste, no he dejado de pensar en ti, ni un solo día.
No menos de un minuto, pero no más de media hora.
Cada lugar y parte de esta casa me trae tu recuerdo.
A donde miro, siempre recuerdo cuando estabas ahí,
haciendo alguna tontería que me hiciera gracia.
Ha pasado más de un año y aún sigues siendo lo mejor de mi.
Te confieso, que perdí mucho el rumbo cuando te fuiste,
había perdido mi camino, y mi razón.
Pero gracias a los amigos, estoy de nuevo en el camino.
No sé ha dónde me lleve, pero me gusta como va yendo hasta ahora.
Aunque últimamente me he vuelto muy volátil.
Todo lo que hagan o digan insignificantes personas me ha molestado.
Sí, no haré daño, a menos que el otro dé el primer golpe.
Te lo prometí y así lo he cumplido.
Me he calmado, y ya no hago daño.
También te confieso que me volví mas asocial internamente,
aunque también he hecho varios buenos amigos.
Me he vuelto más vacía y fría, ya no sufro de pena o vergüenza.
Creo que no sufro de nada.
Missing you always, my dear.
Publicado el 12/14/2010 a las 02:33:00 PM en http://cgleon.blogspot.com
(Un blog peersonal ya inexistente.)