Tal vez todos somos como la luna, todos pueden admirar y llegar a amar esa parte brillante y esplendida que mostramos, somos mágicos, buenos y cándidos pero también tenemos ese lado oscuro, lado que nadie puede ver, que mantenemos en silencio y guardamos solo para nosotros, donde ocultamos el odio, el dolor y la tristeza, hay que admitir que aun ese lado oculto es magia aunque no tenga quien lo admire.