Hola comunidad muy contenta de estar nuevamente con Uds. En esta oportunidad les quiero compartir una de las experiencias màs hermosas y satisfactorias de mi vida y esta es cuando tuve la oportunidad de visitar, junto a un grupo de amigos y mi hija menor Sabrina, el grandioso Autana, maravilla natural de mi pais Venezuela; ideal para vivir una de las màs gratificantes experiencias al entrar en contacto con la naturaleza en cuya grandiosidad y paz te sumerjes tanto que te olvidas de las preocupaciones y solo llegan a tu mente palabras como magia, inmensidad, libertad, generosidad, vida...
El Cerro Autana es un tepuy que se encuentra situado en el el estado Amazonas, Venezuela, cerca de la frontera Colombiana. Forma parte también del escudo guayanés y tiene una altura aproximada de 1.300 m snm. Tambien es conocido como la montaña sagrada de los Piaroas o àrbol de la vida . Fuè declarado monumento nacional en el año de 1948.
DIA UNO. Nuestro viaje comienza con el traslado por tierra al Puerto de Samariapo en donde nos esperaba una embarcaciòn (bongo) que nos trasladarìa por vìa fluvial hacia nuestra primera parada en el Campamento del Cuao, ubicado en el Raudal del Danta, por lo cual tendrìamos que navegar el soberbio Orinoco, caer en las agua negras del Sipapo y finalmente al rìo Cuao.
En el trayecto del viaje ( 5 horas) no dejamos de sorprendernos y maravillarnos del esplèndido paisaje que se va abriendo ante nuestros ojos acompañado de la bienvenida que te dan miles de mariposas desde la orilla, la belleza de las comunidades indìgenas entregadas a su dìa a dìa hasta llegar al fascinante y tan esperado encuentro con el protagonista de nuestro viaje, el gran Autana.
Les comento que antes de realizar este viaje surgieron ante mi un abanico de emociones y sensaciones, algunas positivas y otras negativas, puès facilmente se deja volar la imaginacion y por la mente pasa de todo por temor a lo desconocido pues, serîa la primera vez que vivirìa una aventura de este tipo. Salir de mi zona de confort para subir a un bongo, navegar tantas horas por rìo, enfrentar los mosquitos, caminar por la selva con mi hija al lado generò en mi miedo, angustia, incertidumbre pero tambien senti atrevimiento, riesgo, adrenalina ante la novedad y mi hija, por supuesto, feliz, emocionada, pues si algo la caracteriza a ella es ese espiritu libre y aventurero, dispuesta a disfrutar de cada momento que se le presenta y èsta definitivamente, era una experiencia ùnica y en el trayecto lo descubrirìamos.
Continuando con nuestro recorrido, hicimos parada para almorzar y en algunos sitios hasta para darnos un chapuzòn en el rìo pero tenìamos que hacerlo ràpidamente porque realmente las corrientes era muy fuertes y te llevaban con facilidad asì que lo hicimos agarrados del bongo y despues dejamos de intentarlo. Ya para el atardecer llegamos a nuestro primer destino, el Campamento del Cuao, en el Raudal del Danta, donde pasarìamos la noche, cenarìamos y dormirìamos en hamacas cubiertas por mosquiteros. Allì fuimos recibidos por el cacique de la comunidad, hombre amigable y conversador pero no pudimos realizar el paseo por la zona pues era de noche y no tenìan luz en el caserìo.
Luego de cenar y con el fresco de la noche, el canto de los grillos y un hermoso cielo cubierto de estrellas nos fuimos a descansar para preparanos a vivir la siguiente etapa de nuestra aventura.
Y asì culmina mi primera entrega de este inolvidable viaje realizado por estas màgicas y misteriosas tierras , maravilla turìstica del Amazonas venezolano.
Gracias por su atenciòn queridos amigos, espero les haya gustado y serà hasta la pròxima.