Hay un dicho popular que dice ¡Nadie escarmienta en cabeza ajena! Lo cual nos sugiere que somos capaces de aprender de nuestras propias experiencias y no de las de los demás, esto suele ser cierto muchas veces vemos que a un familiar o amigo cometer un error, por tomar cierto camino o decisión y aun así, nosotros hacemos lo mismo y de igual forma nos estrellamos, esto es porque no tomamos, los errores, los traspiés y las desastres de otras personas no son una fuente de aprendizaje para nosotros mismos.
Si tomáramos en cuenta la experiencia acumulada en los otros (padres, abuelos, amigos y hermanos) quizás evitaríamos pasar por malos tragos y nos ahorraríamos el trauma de equivocarnos, pero optamos no tomarla en cuenta y terminamos cometiendo los mismos errores, como quien dice tropezando con la misma piedra, pero comúnmente las experiencias ajenas no son capaces de persuadirnos acerca de lo que debemos o no hacer y solo escarmentamos cuando vivimos en carne propia aquello que nos podíamos haber ahorrado, pero es que la mayoría de las veces consideramos como experiencia válida en nuestra vida los errores que cometemos nosotros mismos; Un ejemplo donde podemos usar el dicho “nadie escarmienta en cabeza ajena” es el de un niño al que se le ha advertido que no debe acercar la mano al fuego de la cocina porque podría quemarse. El niño, sin embargo, no hace caso, y un día pone la mano en el fuego y se quema. Solo en ese momento el niño aprende.
La mayoría de las personas preferimos entonces, aprender en carne propia, ya que asi tengamos la oportunidad de aprender de los demás, elegimos hacer las cosas por nuestras cuenta, cometer nuestros propios errores y aprender de ellos!!