¡Pesa 3 kilos es un varón, blanquito como un copito de nieve!
¡Pesa 4 kilos es una niña, negrita como un carbón!
Así, pasa la vida, entre descripciones en donde los colores, acompañan nuestras situaciones cotidianas, simples y complejas.
Escuchamos: pase un noche, que estuvo rosado pastel, pero luego llegue a un orgasmo blanco neón, y después me sentí tan triste y desolada como verde limón!
Y así pasa el tiempo, como un enano verdugo vestido de gris, cuando llegamos a la vejez, descubrimos que nuestra vida se nos fue, tratando de que nuestro lienzo fuera de colores perfectos, sin mezclas, ni paisajes escogidos al azar; logramos la aceptación, el aplauso y la condecoración, y se nos fue la vida vestidos de rojo ambición.
Por esto y mucho más, te invito a que tatúes tu vida, con diseños que alegren tu camino, y el recorrido de los demás, que dejes la piel en cada encuentro, y te desveles de placer.
Vivimos entre egos, negros, grises y blancos; vivimos entre lo que se debe, se puede y se quiere; la mayoría de las veces NO escogemos esta última opción, nos olvidamos que nacimos para vivir y realmente vivimos para sobrevivir, y cuando nos damos cuenta, ya perdimos nuestro porvenir.
Rompe esquemas, paradigmas, y atrévete a probar esa fruta prohibida que te puede envenenar, para que sonrían los Dioses que te observan desde esa Galaxia Sideral.