Mi primera hoja de ayer
En este primer mes, el portal del calendario se abre de nuevo;
expandido y traslúcido, en un futuro incierto y desconocido,
escribiré nuevamente historias de sueños incumplidos;
con restos de trazos de un pasado lejano y vencido.
Bajo el sol de cada mañana, me montaré en el mismo andén,
contemplando rostros gemelos; con pupilas y miradas pérdidas,
tejiendo todos del mismo ovillo... hilvanando recuerdos desechos
de costuras y retazos de una vida pérdida y mal vestida.
El tiempo, transcurrirá en el mismo orden alfabético que ayer;
le daré mas cuerda, para rescatar lo que otros abandonaron;
quedando suspendidos en su tic-tac, sin saber que hacer con él...
detendré sus manecillas, salvando todas las promesas que se ahogaron.
Eres implacable, solo te pido: que no me quites todo lo que me diste;
quédate en tu desenfreno y déjame anclada en la pereza de tus segundos,
en mis instantes húmedos, mi emoción te acelera y te vas con el viento;
en mis noches desoladas, te detienes para ver mi corazón moribundo.
Hoy, doblaré la página en blanco, recordando esta mañana de enero;
escribiré sobre vírgenes lienzos: peticiones y deseos fundidos;
conjugaré con un verbo invertido, tachando todo lo incumplido;
mañana, abriré las puertas a un nuevo día: gozándome todo lo vivido.