Me miro al espejo, y no es que mi ego sea grande, aunque dirige mi vida, es saludable, pero son más mis virtudes que defectos, los últimos son encantadores.
Me veo con la luz positiva y favorable, a través de mi espejo, una lupa agranda mis virtudes y un pasa montañas enmascara mis escasos defectos; mi amor propio jamás interfiere la habilidad que tengo de amar a los demás.
Se desdibuja el umbral de mi seguridad, con desesperación anhelo la admiración de todos, llegándo mi amor patológico a un nivel desproporcionado, y ahora los años me preguntan ¿dónde quedó mi humildad?
Este vivir solamente para mi, hizo que recibiera coronas y pésames virtuales, estoy muerto para los demás y ya no sé como retornar; todos mis días llenos de vida, fueron días perdidos detrás del espejo; él me mostró mi mejor mirada, acariciándo con su reflejo mi humilde vanidad, y ahora cuando olvidé mis rasgos es cuando me veo cara a cara, frente a mi indudable belleza ya desdibujada por la edad.
El espejo se quedo con la procesión de mis días y en este invierno crudo y frío se deshiela, ahora roto en mil pedazos, solo alcanzo a vislumbrar mi vida en fragmentos desfragmentados, y solo alcanzo a ver la misma sonrisa perfecta, del fracasado narciso que vivió toda mi vida dentro de mi.
Imágen 1: https://goo.gl/LKSTix
Imágen 2: https://goo.gl/bjQHgT