Te espero en cada noche sin luna
en cada estrella fugaz que dejó de brillar
en el cielo que perdió su color
en la mesa y las velas para cenar.
Dejaste un hilo de esperanza
en donde me enredo y me lío
tejiendo un cálido abrazo
me ahogo en este amor y desvarío.
De nuestro frondoso jardín
sólo queda la verde hiedra
trepando mirando el sol
abrazada a su muro de piedra.
El eco del viento trae tu voz
cálida, suave y melodiosa
como un canto celestial
con destellos de rimas y prosas.
En esta soledad que me abruma
siento quebranto en mis huesos
confundo tu presencia con mi sombra
pero me aferro a los últimos besos.
Te sueño en el oscuro desvelo
envuelta en imágenes fragmentadas
nadando en un mar sin rencor
siguiendo cada una de tus pisadas.
Antes de olvidar mi plegaria
antes de hundirme en el infierno
déjame intentarlo de nuevo
por este amor que era eterno.
Aún le quedan colores a esta primavera
para respirar tu aliento en mis latidos
contemplando la explanada por la ventana
sopréndeme por atrás, que estoy distraído.
Fuente de las imágenes.
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