Alcanza mis pasos, toma mi mano
desterremos todos los dolores
permite que plasme en tu espalda
un nuevo mundo de aromas y colores.
Déjame quitar el cerrojo, abrir las ventanas
demostrarte que aún queda cielo
apresúrate antes que los versos se extingan
asómate y contempla el riachuelo.
Que tu alma devore todos sus temores
la vida espera su oportunidad en el andén
el viejo olivo aún persiste y persevera
solo atrévete: antes que pase el último tren.
Sopla el polvo de tus plumas
aún queda espacio para volar
en el mundo de cristal, verás su transparencia
si levantas el ancla y empiezas a zarpar.
Rememos hacia la cascada
donde se une el río con el mar
naveguemos hacia el norte o el sur
cierra los ojos sin temor a naufragar.
En el próximo invierno
no habrán miedos ni temores
refugiados en nuestra cabaña
amándonos, libres de pudores.
Sentados en el huerto
recordaremos cuando salimos
tomados de la mano, solo a dar una vuelta
cuando en un momento de amor enloquecimos.
Mi pulso débil y tembloroso
cortan las úlitmas rosas marchitas
para llevarlas a lo alto de la colina
donde habitan las almas benditas.
Allí estarás, extendiéndome tu mano
perfumando todos mis dolores
con voz sublime y celestial me dirás:
vengo por el poeta, que plasmó mi espalda de colores.