Nace de una simbiosis entre informática y biología en donde están presentes técnicas de alteración humana, modificación del ADN (tanto de microorganismos como de seres humanos), intervenciones quirúrgicas para implantar material sintético el cual es capaz de modificar y aumentar nuestras capacidades sensoriales (como es el caso de Gabriel Licina al cual se le inyecto clorina e6, un compuesto fotosensible, para así poder obtener temporalmente visión nocturna) e incluso el llamado “bioarte”, una forma artística en donde se ven involucrados seres vivos con material fluorescente como por ejemplo bacterias de colores.
Nuestra intuición sobre el futuro es lineal. Pero la realidad de la tecnología informática es exponencial, y eso hace una gran diferencia. Si doy 30 pasos de manera lineal, llego a 30. Si doy 30 pasos exponencialmente, llego a mil millones. Raymond Kurzweil.
Los límites son pocos y la ambición es grande para estos científicos y artistas que no necesariamente tienen que provenir de un ambiente académico ya que muchos de los integrados en el movimiento “Biohacking” o la corriente bio-punk del DIY (Do it yourself) son solo adeptos a la biología que en muchos casos producen material de laboratorio casero para realizar sus experimentos.
Existe un claro paralelismo entre términos informáticos como “código abierto” (refiriéndose al libre poder de investigación y desarrollo creado por los adeptos a esta nueva ciencia) en el biohacking ya que, naciendo de una cultura descentralizada buscan ser auténticamente independientes de organizaciones académicas o estatales, creando un código ético similar al usado por los hackers informáticos. La encargada de este código ético fue Meredith Patterson (figura líder en el movimiento biopunk) con su manifiesto del Biohacking y es que en cierto modo es de gran interés que exista un grado nivel de ética al desarrollar estos experimentos que involucran a seres vivos incluyendo al ser humano. Todo esto puede llegar a ser transgresor y subversivo para las personas más conservadoras. Siempre las revoluciones científicas han tenido sus detractores, buscando muchas veces disparatados argumentos, sin embargo, el nivel de peligro en estas investigaciones no es alto.
En Estados Unidos el FBI está en constante contacto con los desarrolladores y laboratorios de estas tecnologías manteniendo relaciones que pueden ser necesarias debido a amenazas como el bioterrorismo.
Una interesante muestra de lo que esta ciencia puede alcanzar es la fabricación de drogas “inteligentes” que pueden mejorar nuestras habilidades mentales, los llamados nootrópicos, presentes en películas como “Sin límites”, “Lucy” o en series como “Fringe”, pudieran hacerse realidad al paso de pocos años, pudiendo obtener una memoria más efectiva y un mayor poder creativo.
Científicos, artistas e innovadores
Merdith Patterson, como escribí anteriormente, es una figura líder en esta ciencia emergente, se graduó en ciencias computacionales y lingüística. Este lado lingüístico ha hecho que Patterson escriba cuentos y poemas vinculados con su propia investigación. Por otro lado, Neil Harbisson es un artista vinculado a este movimiento y también es la primera persona en considerársele como ciborg por una entidad gubernamental ya que tiene una antena implantada en la cabeza que le permite tener un efecto sinestésico entre colores y sonidos e incluso puede una llamada telefónica. Neal Harbisson es actualmente una figura pública y puedes encontrar charlas en Ted Talk en donde explica cuáles han sido las grandes ventajas tanto para su movimiento artístico avantgarde como para su vida cotidiana, pronto me dedicaré a hacerle un artículo dedicado a su persona. Más recientemente tenemos a Josiah Zayner un bioquímico que decidió renunciar a la Nasa para trabajar como biohacker. Zayner decidió que ya es momento para dejar de ser esclavos de nuestra propia genética, así que decidió suprimir la miostatina (sustancia que inhibe el crecimiento muscular) de su cuerpo a través de una inyección, de hecho, el mismo vende kits de modificación genética. Zayner describe en una entrevista su decisión de renunciar a una entidad científica como la NASA, diciendo que la burocracia ligada a esta no le permitía innovar.
“La vida será mucho más emocionante cuando dejemos de crear aplicaciones para móviles y empecemos a crear aplicaciones para nuestro cuerpo". Neil Harbisson.
Conclusión
Este es buen punto de partida para alcanzar un desarrollo exponencial a nivel tanto biológico como informático gracias a esta amalgama de ciencias que emerge en este mundo globalizado. Con esto me refiero que académicos y adeptos están uniendo fuerzas para innovar en estos campos alrededor del mundo, los límites son prácticamente inexistentes y el resultado futuro pudiera ser magistral siempre y cuando sea usado con diligencia. En mi opinión esto es algo que se veía venir y de cierta manera lo veo como un movimiento rebelde que intenta crear consciencia de lo capaces que somos si nos damos la oportunidad, ya que no se cuenta solo con el apoyo de universidades sino de una gran mente colectiva trabajando por un bien común: La evolución de la especie humana. En este ámbito se desea que la evolución sea un proceso acelerado y exponencial, tal cual se nos habla en términos de singularidad tecnológica en donde llegará un momento en que la tecnología multiplicará su poder de cómputo a niveles inenarrables, por ende el humano en sí mismo debe ser capaz de afrontar el reto.
Me imagino un mundo en donde la barrera entre lo tangible y digital se desmorone. Un mundo repleto de información y conocimiento constante gracias a las enormes capacidades que la biotecnología puede ofrecernos, desde la supresión de enfermedades pasando por el desarrollo continuo de nuestro propio cuerpo. Esta ciencia emergente está naciendo, pero con el paso del tiempo se convertirá en una referencia para la humanidad.