Si continúo preguntándome introspectivamente cosas acerca de mi individualidad como persona, puedo llegar al siguiente punto: ¿Qué me hace ser yo? La posible respuesta es la consciencia, de la cual no tenemos respuesta aún de donde proviene. Se han intentado dar respuestas de su provenir, tanto en ámbito religioso, filosófico y científico.
La consciencia para los cristianos se decanta hacia lo moral, lo que dictaminan las leyes de Dios y por tanto, lo que es moralmente correcto y justo, según sus adeptos. Mientras tanto en el budismo podemos encontrar que la consciencia es un despertar, se hace especialmente ahínco en diferenciar entre una consciencia individual y una universal, tratando de conseguir mediante diversas prácticas, como la meditación, alcanzar a esta última, una consciencia mayor.
Para Descartes la consciencia y el pensamiento son cualidades de la mente, por ende si se ha de dudar de algo sería del cuerpo, no de la mente, ya que para el filósofo somos esto último. En su célebre cita: “Pienso, luego existo” se puede intuir este pensamiento.
El filósofo estadounidense William James hallaba en la consciencia una cadena de procesos mentales, que tuvieron un propósito evolutivo, cosa que me hace pensar ¿Desde cuando fuimos capaces de desarrollar la consciencia, lo que nos diferencia de la mayoría de los animales?
El humano tiene la capacidad de ser autoconsciente y auto-reflexivo, en resumen, es capaz de advertir su propia existencia, como por ejemplo cuando nos vemos en un espejo, sabemos que somos nosotros los que estamos reflejados en él, y, esto para muchos es gracias a la consciencia, una propiedad intangible de que la no tenemos certeza de donde surge. Para los científicos, Roger Penrose y Stuart Hameroff, la respuesta puede estar en procesos cuánticos en el cerebro, gracias a unas unidades llamadas microtúbulos que actúan según, Penrose y Hameroff, como conectores de la transferencia de información, dando como resultado la consciencia.
Sin embargo, estamos muy lejos de saber qué es exactamente la consciencia ya que no se ha determinado que solo sea producto de procesos cerebrales, los cuales sí que pueden ser estudiados con relativa mayor facilidad. Descubrir de donde proviene, se ha convertido en uno de los mayores desafíos de la ciencia, sino el más grande.
Ninguna de estas posturas se ha acercado a definir con certeza que es la consciencia, debido a su complejidad, empezando no solo por su definición, sino también por lo difícil de analizar metodológicamente, algo aparentemente intangible.
Las siguientes preguntas quedan en debate: ¿Es la consciencia producto del cerebro y por consiguiente algo material o es algo intangible? ¿Podremos hallar su fuente o permanecerá como algo incognoscible para siempre? Los invito a comentar y a debatir sobre estas preguntas.