A lo largo de nuestra vida, conocemos personas que, a simple vista, comparten los mismos intereses y sueños. Muchos han formado alianzas exitosas. Pero… detrás de toda esta gloria y destellos de felicidad, a veces, suele haber una parte oscura, que sólo los protagonistas del cuento saben aunque a algunos les convenga contarlo a su favor sin importar la verdad.
Las sociedades son como las relaciones amorosas. En conjunto nos mueven los sueños que podemos lograr, las estrategias que implementaremos para alcanzarlos y la ilusión de haber encontrado otro similar que está en búsqueda del mismo tesoro.
El emprendimiento viene acompañado de una serie de pruebas. Se trata de un proceso normal, nada se construye en un día. Pero, ¿Qué pasa cuando uno de los dos pone más? y no hablo de dinero, hablo sobre el esfuerzo. Noches sin dormir, días sin comer, dejar atrás muchas cosas por concentrarte en ese sueño del cual dependen muchas personas.
Honor: nuestro mayor tesoro.
Puede parecer injusto pero la palabra va primero. No importa cuantas veces te aconsejen que es mejor dejar a esa persona atrás y continuar transitando el camino que ya has forjado, pactos son pactos. Las ideas sin ejecución no son más que basura. Es el trabajo intenso y sin excusas el que logra resultados.
Son insignificantes los problemas que tengan, siempre debe haber una solución justa para ambas partes. La violencia no debe estar permitida pero tampoco el abuso de una parte que decide estar inactiva hasta que ve el progreso para por fin decir "aquí estoy list@ para trabajar".
Al igual que quien pensó en una idea de negocio, también merece mérito quien busca los medios y estudia a fondo los métodos a implementar para que dicho proyecto sea llevado a cabo. Las ideas no se materializan si sólo se quedan en sueños. Es necesario pulirlas y buscar su aplicabilidad para que sean exitosas.
Una idea es como una semilla: depende de quien la cuide y la riegue para que nazca una planta que dé frutos. Puedes ser quien consiguió la semilla pero si no la mantienes, nunca sucederá algo. Cuando todo emprendimiento inicia , es necesario ponerlo como prioridad. Todas las demás actividades deben pasar a un segundo plano: SIEMPRE VA PRIMERO EL TRABAJO. Más cuando de eso dependen otras personas. No sé si será exagerado pensar así, pero la perseverancia es la que realmente nos garantiza el éxito.
Sinceramente, me parece muy triste tener que vivir en un mundo lleno de personas cuyo único impulso para actuar es el dinero y que tampoco saben el concepto de agradecimiento. Personas que se jactan de su "reputación" cuando con sus actos poco a poco revelan la clase de ser "humano" que son. Robar es una acción que sólo personas deshonestas tienen la valentía de hacer. Existen muchas clases de hurto pero el más terrible, es en el que una persona sin escrúpulos decide apropiarse de un trabajo que no es suyo.
Cuando somos víctimas de injusticias, analizamos todo el tiempo de relación que tuvimos con nuestro victimario y surgen preguntas como: ¿Por qué no lo sospeché?¿Por qué confié tanto? debí alejarme antes de que pasara, las señales eran muy obvias.
Ahora...
¿Es adecuado adoptar este comportamiento?¿Arrepentirse de ser honesto? Actualmente existen millones de personas que justifican sus trampas, homicidios, robos o estafas en situaciones similares a las que he vivido. Continuar con una cadena de injusticias me parece absurdo. También me desconciertan aquellas personas que tildan de "ser idiota" a quienes son totalmente transparentes con otros.
🚫¿Hasta cuándo vamos a seguir propiciando un ecosistema de supervivencia donde sólo los más vivos ganan?🚫
Nunca desechen a las personas que les ayudan a construir un sueño cuando ya tienen materializado todo y más si están conscientes que estuvieron ausentes la mayoría del tiempo. No se trata de estar atado por siempre, pues al igual que en las relaciones personales, en las sociedades también se vale separarse y continuar por tu lado.
Sin embargo, en estos casos, existen ciertos protocolos a seguir y mucho más si, aunque existan diferencias, la otra parte jamás te robó un centavo o intentó dejarte de lado. La palabra es lo más preciado que se interpone entre las personas. No la devaluemos.