Nueves suaves detienen mis sueños, los cambie por globos alguna vez intentando cambiar los hechos, resultando estafado por el destino y sus tretas nada discretas, ignorantes mortales torpemente intentan prolongar el tiempo, lo supe desde el principio y aun así le entre al juego, esperanzado en que la lógica no siempre tenía razón. Sonreí aquel día tan gris para disimular y no pensar que te perdí, puñal sin filo destrozo mi alma atravesándola una y otra vez, momento del cual cada detalle recuerdo, viejito, me mantuve firme, calmo y sereno como un hombre hecho y derecho. Nada se puede hacer cuando esa persona que te llevo en los brazos al fin perdió las fuerzas, las velas que te brindan luz, pero sabes que terminaran gastadas, de pronto quede a ciegas, se fue mi flor de los vientos, no me siento listo para tus zapatos, dudas abundan preguntándome si así lo fueras hecho, solo me queda tu recuerdo junto al ejemplo y de ello me moldeo, intentando aproximarme a tus tobillos, deseando encontrarte aunque sea en un sueño, para preguntarte que tal lo estoy haciendo.